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jueves, 12 de abril de 2018

El peso del aceite de oliva español


España es el primer productor mundial de aceite de oliva. Las cifras de este a veces infravalorado sector son espectaculares: sólo en nuestro país, representa un negocio de 11.886 millones de euros, ocupa una superficie de producción de más de dos millones y medio de hectáreas (la mayor de toda la Unión Europea) y supone el 45% de toda la producción mundial de este producto.

Viendo estos números, no es de extrañar que la feria internacional más importante del sector se celebre en Madrid. La V edición del World Olive Oil Exhibition reunió el pasado mes en IFEMA a productores y profesionales llegados desde todos los rincones del mundo en los que se produce este elemento estrella de la gastronomía española. Allí, se dieron cita unas 700 empresas productoras y 4.000 profesionales de una treintena de nacionalidades, destacando algunas como Japón, China, Emiratos Árabes, Reino Unido, Italia y Estados Unidos. Como novedad, se contó por primera vez con la asistencia de productores llegados desde un país tan distante como Sudáfrica, y entraron en escena los cada vez más pujantes países árabes, como Turquía y Túnez. Prueba del auge que está adquiriendo este producto en los países de Oriente Medio y del Norte de África fue la asistencia del embajador de Egipto en España, Omar Ahmed Abdel Wahab Selim, así como del presidente del Comité Oleícola Internacional de Egipto, Adel Khairat, presidiendo la importante delegación egipcia llegada a Madrid con motivo de una feria que año tras año consolida y acrecienta su prestigio internacional.

Por supuesto, tampoco faltaron los productores españoles. Importantes colectivos como la DOP Baena, Bajo Aragón, Montes de Toledo, Montes de Granada, Campo de Calatrava, Sierra de Moncayo, Campo de Montiel, Sierra de la Alcarria, Campo de Calatrava o Aceites de Agricultura Ecológica de Aragón o Valle de Alcudia; además de la Interprofesional del Aceite de Orujo de Oliva (ORIVA) y productores de otras regiones como Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana o Almería, demostraron por qué nuestro país sigue siendo el epicentro mundial de la oleicultura.

Por Comunidades, Andalucía es el principal bastión del oro verde en nuestro país. Produce el 85% de todo el aceite español, lo que a su vez representa el 32% del aceite mundial. Sus olivares ocupan ni más ni menos que el 30% de toda su superficie agraria. Le siguen muy de lejos en cuanto a producción Castilla La-Mancha (6,60%), Extremadura (2,70%), Cataluña (2,20%) y Aragón (1%).

Expertos y productores coinciden en que el futuro del aceite de oliva está en los mercados extranjeros, siendo el español un mercado ya muy maduro y con pocas expectativas de crecimiento. Actualmente, el alcance y las dimensiones del aceite de oliva español sobrepasan de lejos nuestras fronteras. Las exportaciones representan el 60% de todo su negocio, y el aceite de oliva ocupa el cuarto lugar entre los productos agroalimentarios más exportados desde España, únicamente por detrás de los cítricos, el vino y la carne de porcino. Según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, desde 2007 el volumen de las exportaciones de este producto se ha incrementado un 48%, con una media anual de 746.000 toneladas y más de un centenar de países de destino repartidos por los cinco continentes. No obstante, la Unión Europea acapara la mayor parte de ellas, concretamente el 75% de las exportaciones españolas.

De Europa igualmente proceden la mayor parte de las importaciones de aceite de oliva que llegan a España, siendo Portugal e Italia nuestros principales suministradores comunitarios, y Túnez el más relevante de los extracomunitarios. No obstante, el volumen de las importaciones es irrisorio comparado al de las exportaciones, lo que otorga a España una balanza comercial claramente positiva en este sector, plasmada en un saldo que en 2012 alcanzó los 1.743 millones de euros.

No obstante, y pese a sus formidables magnitudes, es muy probable que la relevancia de este sector sea mayormente ignorada por amplios sectores de la población española. A pesar de estar tan arraigado en nuestra cultura y en nuestro consumo diario, este sector corre el riesgo de ser percibido como algo minoritario o con poca relevancia. Algo que puede deberse a la escasez de publicidad que realizan las empresas productoras frente a la situación de madurez en la que se encuentra el mercado español, pero que redunda también en su escasa presencia en los medios de comunicación durante la mayor parte del año, cuando no se producen eventos. Esto puede contribuir al desconocimiento por una parte de los españoles, que ignoran hasta qué punto nuestro país ostenta el liderazgo mundial en un sector con una cada vez mayor proyección internacional.

A pesar de ello, esta circunstancia tampoco debería suponer una gran pérdida nuestros oleicultores. Todo parece indicar que el aceite de oliva español puja con fuerza propia en los mercados internacionales, aumentando año tras año su volumen de negocio y generando un importante foco de ingresos y actividad económica en amplias zonas rurales del sur de España. Nuestro oro verde, sin lugar a duda, sigue siendo un auténtico producto de éxito.

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